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Raíces
Paine, Chile km 49 Sur. A dos días del terremoto, sin agua ni luz, comienzo a recordar como era aquellos días en la infancia cuando viajábamos al campo. Teníamos que sacar agua de la noria con un balde. Gozabamos y temíamos de la oscuridad, rara para unos niños de ciudad. Hoy a kilómetros de la ciudad de Santiago en una pequeña parcela se repite alguna que otra cosa de antaño y le encuentro un saborcito dulce al pan hecho en casa, al depender del solcito para las tareas hogareñas, al sentir el ruido de la noche y la música de las brasas. Me gusta y la naturaleza me lo agradece a través del canto de los grillos.